lunes, 5 de octubre de 2015

Las inexistentes regulaciones del fracking en España




Pepe Gotera y Otilio, cuyo nombre completo es Pepe Gotera y Otilio, chapuzas a domicilio es una serie de historietas creada en 1966 por Francisco Ibáñez que muestra las cómicas aventuras de dos obreros chapuceros y desastrosos.




Con el inicio de una nueva semana,  al repasar las últimas noticias sucedidas respecto al fracking, destacan dos sucesos separados por miles de kilómetros pero que guardan entre sí una relación interesante.

El primero de ellos afectaría a la propia Casa Blanca en Estados Unidos y recoge la sentencia de un Juzgado Federal de Distrito por la que dejaría en suspenso las regulaciones propuestas por Obama para realizar la fracturación hidráulica en tierra federales y tribales del país. La Administración Obama habría propuesto una serie de medidas para ganar seguridad en la extracción de gas y petróleo, que si bien en principio nada más afectarían a suelo público (federal y no válido para terreno propiedad de los estados) podría haber servido de referencia para una regulación posterior en los terrenos de propiedad estatal o incluso privados.

Estas medidas afectarían en primer lugar a la integridad de los pozos. Los pozos de fracking están sometidos a grandes presiones a causa del proceso de inyectado y con el tiempo pueden presentar fallas en el cementado producto de la fatiga experimentada. Para ganar en seguridad se recurre a un entubado de acero que busca imposibilitar la migración del gas desde el pozo a las fuentes de agua subterráneas.

La industria viene defendiendo la seguridad de la construcción y el hecho de que nuevas medidas regulatorias serían innecesarias y nada más tendrían utilidad en encarecer el proceso. La industria cuenta con la ayuda de un número considerable de gobernadores de los estados productores que no quisieran ver mermados sus ingresos por las tasas estatales a la extracción.

Sin embargo, estudios documentados vienen mostrando una falla en el cementado de muchos pozos, encapsulados de acero de menor longitud que la deseada y seguramente asociado a la reducción de costos y prácticas de realizar la fractura horizontal más superficial que la reconocida y por tanto más cercana a las fuentes de aguas subterráneas.

A estos hechos hay que sumar parámetros nuevos como el re-fracking que propone la utilización de pozos ya agotados. Con el inyectado de bolas de polímeros se busca sellar las fracturas ya existentes de forma que un nuevo golpe de presión con la fracturación lograría abrir fisuras nuevas en la roca respetando las antiguas. Sin embargo, esta técnica plantearía aumentar la fatiga del pozo sin saber todavía sobre las consecuencias finales.  

También es de destacar la utilización de antiguos pozos convencionales para volver a hacerlos productivos con las labores de fracturación horizontal, sin saber claramente como se comportarán estos pozos que nunca fueron diseñados para este fin. Este reutilización se estaría incluso realizando con pozos marinos, frente a la costa de California, y con un volcado directo de las aguas residuales a las aguas marinas.

El resto de las medidas regulatorias afectaría a los químicos utilizados en la fractura hidráulica y al origen y consumo de agua, así como a la gestión de las aguas residuales tóxicas consecuencia del proceso.

Pero, ¿Por qué está tomando tanto protagonismo el fracking en EE.UU. en los últimos años? Como a la industria le gusta decir, la técnica se práctica desde hace muchos años. Con esta afirmación la industria se muestra tramposa haciendo uso de la palabra fracking (acción de fracturar) y metiendo en el mismo saco técnicas antiguas que buscan la fracturación, con la fracturación hidraúlica de alto volumen, nuestra protagonista y con una aplicación industrial de una decena de años.

En sus primeros años, los propietarios de tierras, inminentemente agricultores, se las prometieron felices con las regalías que obtenían por ceder la explotación de sus derechos mineros. Los derechos mineros en Estados Unidos son privados y no de naturaleza estatal como en la mayoría de los países del mundo. Todo fue felicidad, las empresas ganaban, los propietarios de tierras ganaban, el país generaba más energía y abarataba los costes con el agrado de los ciudadanos.

Sin embargo, con el tiempo se empezaron a mostrar los indeseables efectos secundarios, que durante mucho tiempo han sido difuminados gracias a los contratos de confidencialidad que firmaban los propietarios con las empresas y que así evitaban futuras demandas por estos efectos indeseables.

Mientras tanto, del fracking se hablaba cada vez más pero no se le veía, Los pozos se realizaban en los grandes campos de Shale y en zonas desoladas donde la población esa muy escasa. 

Sin embargo, la técnica es extraordinariamente invasiva sobre el territorio y los pozos fueron acercándose rápidamente hacia zonas más densamente pobladas y ahí empezó el gran rechazo actual de parte de la población. Los temblores sísmicos, los derrames de agua residuales, las grandes piscinas con aguas tóxicas, el consumo de agua, las explosiones y los accidentes en las plataformas, la contaminación de aguas superficiales, los miles de viajes de transporte pesado…

Todos los efectos indeseables sucedieron desde el principio y algunos aumentados en la actualidad, como los terremotos  asociados al proceso de desecho de las aguas tóxicas en pozos profundos. La diferencia radica en que inicialmente la gente no los veía y solo percibía los beneficios en la bajada del precio de la energía. Piense el lector que hasta los temblores que son inherentes al fracking, son sucesos locales. Cuanto los pozos son más cercanos a la gente más perceptibles son sus efectos.

Simplemente, el problema radica en que pueblos y poblaciones están construidos encima de un subsuelo que las empresas ambicionan para la extracción de gas o petróleo.

Para que el lector tenga una idea del grado de desregulación y de la exención del cumplimiento de leyes ambientales que consiguió el fracking con la administración Bush, en la ciudad de Denton en Texas, que ha sido protagonista en muchas entradas de nuestro blog, si usted quisiera poner un horno de pan en el centro de la ciudad no se lo autorizarían por las emisiones que implica la actividad y sin embargo sí podría perforar un pozo de fracking. 

Tal vez, con este ejemplo, usted pueda valorar la capacidad de influencia en los políticos del oligopolio del petróleo y del gas en Estados Unidos y como en España “nos venden” la actividad en este país como una práctica inocua y de absoluta normalidad.

En la actualidad, miles de escuelas en EE.UU, están cercanas a los pozos de fracking y con padres preocupados por la seguridad y la salud de sus hijos. Esta preocupación también se extiende a los servicios de emergencia, que ve cada vez más reducida la distancia entre los pozos y las casas de la gente y lo que implicaría en caso de una explosión u otro accidente. 

Estos hechos han ocasionado que cada vez más poblaciones busquen prohibir el fracking en sus términos municipales mientras que se enfrentan a a las empresas y a los propios gobernadores de los estados.

Se espera con interés una futura sentencia en el Tribunal Supremo de Colorado sobre esta capacidad de prohibir y que podría generar jurisprudencia en el resto del país. 

¿Qué problema tiene Europa? Pues mire usted un mapa. Es muy pequeña y está mucho más densamente poblada que Estados Unidos. Es decir, si el primer pozo lo puede perforar en un sitio apartado, a los pocos que se perforen, el siguiente ya estará en la puerta de algún paisano.

Shale Gas España, en esto los políticos prefieren hacer el “Tancredo”, les dirá que la posibilidad de un accidente son remotas y les sacará una cifra con un  cero, coma y otros ceros. No deja de ser curioso que una de las empresas que representa esta organización y con intereses en Burgos, sea una empresa de “medio pelo” y para cuatro pozos que perfora, le explota uno en Albania, se lleva por delante unas cuantas casas y deja un baño de barro en el pueblo que necesitó varios meses de limpieza.

Pero analicemos este punto con un ejemplo. Un fin de semana se puente se pueden producir en España 20 accidentes graves de automoción que impliquen muertos. Los desplazamientos por carreteras pueden llegar a suponer en un caso extremo 2-3 millones. Y se contamos con los desplazamientos locales y habituales por ciudades o pueblos, la suma puede superar 30-40 millones. La situación podría llegar a ser de un 0.75 muertos por millón.

Ante una cifra tan exigua un fabricante de automóviles podría decir que la inclusión de un airbag podría ser injustificada ya que la necesidad sería tan infrecuente que los costos de fabricación no estarían justificados.

¿Qué diría usted ó el político de turno? Pues dirían que el gasto está justificado, por la seguridad que supone incluirlo aunque la mayoría de conductores no lo llegaran a necesitar en toda su vida de conducción.

Es decir, usted y los políticos de turno abogarían por la REGULACION del sector exigiendo la inclusión del airbag en la construcción del automóvil.

¿Y por qué un airbag y la proximidad de un pozo de fracking NO? Piénselo, también se podría pensar por qué se permitiría en cercanía o incluso atravesando grandes volúmenes de agua subterránea, ¿Por qué arriesgar?, como en el permiso LUENA y que está enfrentando a una denuncia al ministro de Energía, José Manuel Soria.

Podríamos seguir escribiendo por horas, pero todo es más sencillo de entender. El fracking es una técnica extrema de obtención de energía y con la REGULACIONES propias de cualquier otro sector simplemente NI sería RENTABLE, NI sería POSIBLE.

Veamos otro ejemplo, aquí en España. Ante la posibilidad de realizar pozos de fracking por parte de la compañía BNK Petroleum en la provincia de Burgos y pendiente del informe medioambiental de la Comunidad del Castilla y León, los grupos ecologistas asociaron las consecuencias de los posibles temblores del fracking con la existencia de la central nuclear de Garoña, inoperativa pero con un depósito de residuos nucleares.

El grupo de presión Shale Gas se lanzó a minimizar cualquier consecuencia y la ausencia de medidas adicionales. 

Al poco el Consejo de Seguridad Nuclear, en nota en prensa, aseguró que exigiría una red de detección sísmica para prevenir efectos adversos.

El tema es sencillo, para que exista una red de detección sísmica eficiente es necesario que la empresa responsable de la perforación suministre datos de la perforación como por ejemplo las presiones y los tiempos de duración de los inyectados de agua en el proceso de fracturación y así poder entender científicamente los acontecimientos que pudieran suceder.

Sin embargo, esto pudiera ser lo que Shale Gas quisiera evitar, la entrega de cualquier dato que le pueda comprometer en el futuro. Aún así, el tema sería para “enrojecer”. Significa que dejando de lado la exigencia del CSN, ¿ El Ejecutivo español pudiera llegar a tal grado de DESREGULACION que no la exigiera en otras zonas interesadas? ¿Pedirá registros previos de la composición del agua subterránea, del aire, o de aspectos geológicos o localización de las fuentes de agua?.

Shale Gas podría ser como una ama de casa que presume de  tener la casa limpia y perfectamente organizada pero cada vez que uno intentara mirar dentro, ¡te cierra la puerta!.

El tema no es menor, ya que si nos fuéramos el segundo hecho nombrado al inicio de este escrito y esta vez en España, se correspondería con las noticias de la semana sobre la comunidad de Castilla-La Mancha.

Así, los responsables políticos de esta comunidad declaran poder frenar la llegada del fracking, simplemente con …………. ¡ MEDIDAS REGULATORIAS!.

Es decir, este razonamiento simplemente es un reconocimiento de que su comunidad vecina, Castilla y León, otorgaría licencias de fracking a base de ser MENOS exigente con las normas de seguridad exigibles a esta industria, y por tanto se inclinaría por DESREGULAR la actividad.

Veamos otro ejemplo de lo polémico que puede llegar a ser el fracking con la opinión de dos responsables políticos de permitirlo a ambos lados del Atlántico. 

El primero es el Comisionado de Salud del Estado de Nueva York en EE.UU. Después de analizar un informe que se correspondía con años de seguimiento y estudio del fracking, vino a resumir su conclusión en la siguiente frase: “Tenía claro que no iba a dejar que su familia viviera en una población donde se hiciera fracking”. 

Además de las críticas de la industria en el momento, poco más sería necesario comentar para que la frase le quedara clara al lector.

El segundo es D. Baudilio Fernández Mardomingo, Delegado de la Junta de Castilla y León en Burgos y que en declaraciones recientes decía que Yo no he estudiado profundamente el fracking, pero no conozco ninguna opinión técnica autorizada que esté en contra”. 

¿Qué quiere decir el Sr Fernández con esa frase? Si reconoce que no lo ha estudiado profundamente, ¿significa que su opinión se basa en conversaciones de despacho?. Actualmente y a largo del blog hemos referenciado numerosos papers de revistas científicas, con publicaciones revisadas por pares, y con alto índice de impacto, mayormente en el primer cuartil que refieren aspectos inciertos del fracking y que incluyen referencias desde campos tan diversos como la geología, la medicina, la sismología, la bioquímica o la biología entre otros.

De dónde extrae sus conclusiones el Sr Baudilio Fernández. ¿No tiene asesores que le traduzcan artículos científicos sólidos sobre el tema e incluso que se los faciliten resumidos y ordenados temáticamente?

Sería de interés que D. Baudillo Fernández se explicara con mayor claridad.

En cualquier caso y respecto a las opiniones técnicas vamos a aclarar una cosa. Una opinión nunca es un hecho demostrado. Y la opinión se puede dar con muchas formas y colores. Veamos un ejemplo, la mayoría de las opiniones técnicas sobre el fracking en España y visibles en prensa vienen de ingenieros y geólogos relacionados de alguna u otra forma con la plataforma Shale Gas España. Es decir, de una de las partes interesadas. Hasta el extremo que hace dos años con las declaraciones de unos respetables ingenieros que defendían la técnica se confirmó que eran propietarios de un paquete de acciones de una empresa relacionada con los permisos de fracking.

Es decir sí durante la declaración de un Sr. Ingeniero, de éstos,  nos dice que el fracking es bueno para la sociedad española, haga la siguiente prueba. Ponga en un lado de la balanza lo bueno que es para la sociedad y en el otro extremo lo bueno que es para él. 

¿Para qué lado se inclina la balanza? 

En cualquier caso la polémica estás servida. Dos comunidades autónomas. Castilla-La Mancha y Castilla y León afrontan la llegada del fracking con exigencias diferenciadas. ¿Se entenderá que Castilla y León apuesta abiertamente por explorar las riquezas mineras de su subsuelo o que Castilla-La Mancha muestra preferencia por la seguridad y bienestar de sus ciudadanos?.





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