lunes, 12 de octubre de 2015

El fracking y el Sol acentúan el conservadurismo de Mariano Rajoy


Mariano Rajoy, presidente del ejecutivo conservador español  y José Manuel Soria, ministro de Energía






En la víspera del puente del Pilar, el viernes,  el gobierno aprobó mediante Real Decreto el autoconsumo eléctrico a través de sistemas como con los paneles fotovoltaicos.

La aplicación de este Decreto consistirá en aplicar una serie de peajes que gravarán el autoconsumo de energía conseguida a través de estos paneles solares. No se contempla el balance neto y será un decreto  limitante para la implantación del autoconsumo en España. Esta propuesta vendría a tomar una dirección contraria a la que siguen otros países en Europa y ya  se ha hecho popular como el “impuesto al sol”, recogido con chanza en algunos diarios económicos, nada sospechosos de izquierdistas.

Asociaciones de consumidores y la mayoría de partidos políticos españoles ven este movimiento como un intento de obstaculizar el desarrollo de las energías limpias y los más críticos como una ayuda al oligopolio eléctrico.

Esta decisión del ejecutivo de Rajoy no viene sino a levantar más suspicacias sobre las intenciones últimas del ejecutivo conservador. 

En demasiadas ocasiones se habla de empleo al ciudadano desde la competitividad, la formación continua y el libre mercado y también demasiadas veces el ciudadano ve cómo termina pagando excesos en el recibo de la luz, en el repostaje de gasolina, en los servicios bancarios , en la factura del teléfono, o en el precio de algunos otros servicios de compañías privadas, mientras que los reguladores, dicen serlo pero no parecen ejercerlo.

Así, en un mundo globalizado, la aceptación de la nueva economía depende de lo justa que la perciba el ciudadano y para ello se necesita transparencia y rapidez en solucionar los desajustes que se produzcan.

La decisión del ejecutivo de Rajoy, penalizando el consumo de las fotovoltaicas, es un tiro de fogueo y una batalla perdida. Pero nos sirve para ver las intenciones del ejecutivo conservador y lo que se puede esperar de él,  mientras que la Tierra sigue dando vueltas.

En el mes de septiembre del año pasado, la Agencia Internacional de la Energía recogía en un informe que el SOL sería la mayor fuente de electricidad en 2050, por delante de las energías fósiles, la eólica, la nuclear o la hidroeléctrica. La solar fotovoltaica se estima en un 16% de la producción mundial y la solar térmica en un 11% adicional. Combinadas ambas tecnologías podrían evitar para el año 2050 la emisión de más de 6.000 millones de toneladas de CO2 , es decir el equivalente a la totalidad de las emisiones actuales del sector del transporte en el  mundo.

Asimismo, la AIE advertía a los políticos sobre la necesidad de políticas energéticas claras y transparentes.

Con ese informe, Van der Hoeven advertía: “Donde se produce incoherencia política, donde las señales se confunden con paradas y arracadas con los ciclos políticos, los inversores terminan pagando más por su inversión, los consumidores pagan más por su energía y algunos proyectos necesarios,  simplemente no salen adelante”.

España es un país rico en Sol, pero es necesario saber lo que queremos y donde queremos ir.

Al fin y al cabo, resulta paradójico que España, que presume de kilómetros de AVE, termine siempre perdiendo todos los trenes.







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