martes, 17 de febrero de 2015

Tambores de guerra







Publicado en El Mundo
Por Fernando Sánchez  Dragó
15 de febrero de 2015


NUNCA pensé que pudiese coincidir en algo con Obama, pero sabido es que la política hace extraños compañeros de cama (perdón por el pareado). Quizá me sirva de disculpa la certeza de que en el catre nos daríamos la espalda. Él quiere desguazar Europa para que nadie le moje la oreja en el mundo occidental (en el oriental ya no pinta nada), y yo también, pero no a mayor gloria de Estados Unidos, sino del rebaño de países churros y merinos que marcan el paso de la oca al son de Bruselas. Hace siete días se reunió el Señor de las Mil Guerras Perdidas con Cruella Merkel, que le paró las botas claveteadas. En su agenda black llevaba dos asuntos belicosos: la propuesta de que Europa, convertida una vez más en ONG de la famélica legión de sopa boba, vuelva a bajarse los calzones ante Grecia para que la Hélade no le ponga los cuernos con el Kremlin, y el delirium tremens de entregar armamento a Poroshenko para que extermine a los rebeldes y dispare contra el oso ruso. Lo primero pondría fin a la larga pesadilla de lo que empezó siendo Mercado Común para transformarse en Eje Imperialista, pero el costo de tan brusco despertar sería el regreso del estalinismo que sumió en la miseria y la opresión a media Europa. ¿Quién iba a ser tan tonto, visto lo visto, como para no votar a los podemitas que rompiendo la baraja consiguen que se les perdonen las deudas? Lo segundo -enviar a los súbditos del gobierno de Kiev a inmolarse en vano por una causa perdida y dejar a toda la población de Ucrania a los pies de los caballos del Apocalipsis- obligaría a Putin a cruzar su Rubicón y... ¡Allá, a su frente, Estambul, que está a dos largos de Atenas! Eso es lo que teme Obama. «Rusia -ha dicho- no puede diseñar las fronteras de Europa a la fuerza». Asombroso cinismo. ¡Pero si es Europa la que quiere rediseñar las fronteras de la Madre Rusia! Ucrania mamó, creció y se multiplicó en su regazo. ¿Por qué Bruselas se empeña en sacarla de él? No juegue con fuego, tío Sam. Repantíguese en su poltrona del Ala Oeste a la espera de que los republicanos lo echen de ella y dedíquese después a dar conferencias que le permitan vivir aún mejor de lo que vive. No encienda cirios en lo que podría llegar a ser un velorio. De guerras sabemos mucho en Europa. En Estados Unidos, no, pues todas, desde que el general Lee se rindió en Appomattox, las han librado más allá de sus fronteras. Yo estoy con Putin y soy leal a la Confederación.


Para acceder al artículo,

http://www.elmundo.es/opinion/2015/02/15/54e0f2b622601da0448b4570.html


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