miércoles, 25 de febrero de 2015

Organización de transparencia pública dice que la industria del fracking distorsiona la ciencia para engañar al público y a los políticos







Publicado en The Huffington Post
Por Lynne Peeples
21 de febrero de 2015



Los patrocinadores de la industria del petróleo y gas dan vueltas a la investigación para modelar a su gusto el debate científico sobre la fracturación hidráulica horizontal, o fracking. Esa es la conclusión del análisis de un grupo de vigilancia de más de más de 130 documentos distribuidos a los políticos por representantes de la industria.

"La investigación y la estadística se pueden manipular para que digan lo que le interesa decir a la persona que los utiliza ", dijo Robert Galbraith, un analista de “Iniciativa por la Responsabilidad Pública” organización sin fines de lucro, y coautor del informe publicado el miércoles. Iniciativa por la Responsabilidad Pública, se describe como un defensor no partidista de la transparencia de las empresas y el gobierno, y recibe algún apoyo financiero de los grupos de oposición al fracking.

“Energía en Profundidad”,  el brazo de divulgación pública y educación de la industria del petróleo y gas, presenta su lista de documentos como prueba de la seguridad de un proceso que ha estado "estrechamente regulado y extensamente estudiado." La industria utilizó en mayo los documentos para persuadir al Consejo del Condado de Allegheny en Pittsburgh para arrendar derechos mineros bajo el Parque Deer Lakes para la perforación de gas.

El análisis de Iniciativa por la Responsabilidad Pública determinó que sólo uno de los estudios de la industria era a la vez y de forma explícita revisado por expertos que abordaran problemas de salud pública. Ese estudio fue financiado por la industria. También estaban en la lista estudios de investigación de la industria: estudios retraídos, presentaciones de PowerPoint de la industria y entradas del blog. Omitían cientos de estudios científicos revisados ​​por pares sobre el fracking y sus posibles impactos para el medio ambiente y la salud pública.

El grupo de la industria del petróleo y del gas respondió a las acusaciones de la “Iniciativa por la Responsabilidad Pública” con un ataque, alegando que los opositores al fracking son responsables de su propia cuota de engaño, con la negación y la deflexión en tratar de alinear la investigación con sus argumentos.

"Este informe se produce tan sólo semanas después de que [Energía en profundidad] revelara que un trabajo de investigación científico y revisado por expertos - y que se utilizó para justificar la prohibición de Nueva York para el desarrollo del gas de esquisto - fue escrito y revisado por los activistas anti-fracking " declaró a The Huffington Post, Katie Brown portavoz de Energía en Profundidad,

Entonces, ¿quiénes son realmente los mentirosos y los tramposos?

Las burlas a la verdad no son fáciles de ver para los políticos o para el público. De hecho, es una situación común a la serie de problemas de salud pública que se remontan desde hace más de 100 años. Los expertos señalaron que un pequeño pero ruidoso grupo de científicos, así como algunos grupos de la industria siguen un libro prestado sobre jugadas primero elaboradas por los fabricantes de pinturas con plomo en el siglo 20 y ampliadas por las grandes tabacaleras en décadas posteriores. Dicen que las tácticas están llenas de actuaciones de relaciones públicas y jurídicas destinadas a preservar la rentabilidad.

Como informó el miércoles, HuffPost,  la ciencia manipulada  puede plantear graves daños a la salud pública. Fabricando datos, los conflictos ocultos de interés y las conclusiones engañosas son evidentes en el intento de influir en  la investigación sobre la vacunación, los alimentos orgánicos, los fumadores pasivos y los productos químicos industriales.

El Fracking al parecer no es la excepción.

Miriam Rotkin-Ellman, un científico en el Consejo de Defensa de Recursos Naturales, destacó un estudio de 2013 financiado por la industria que llegó a la conclusión de que vivir cerca de los pozos de fracking no aumenta el riesgo de cáncer infantil.

"Utilizaron malamente el intervalo de tiempo que tarda el cáncer infantil en desarrollarse. Por supuesto, ellos no iban a encontrar ningún tipo de cáncer", dijo Rotkin-Ellman. Señaló una refutación titulada, "La ofuscación no resulta cómoda," posteriormente publicada por dos expertos en la misma revista que contenía el artículo original.

"Este es un síntoma común de la ciencia financiada por la industria - un conjunto de conclusiones que no son compatibles con el estudio que ya se hizo", agregó Rotkin-Ellman.

Otro ejemplo potencialmente engañoso de desinformación llegó en noviembre de 2014, cuando investigadores de la Universidad de Colorado publicaron un documento sobre una técnica para trazar un subgrupo de los componentes del fluido de fracturamiento hidráulico y así poder identificarlos en el futuro en la contaminación de las aguas subterráneas. Ellos en realidad no se dedicaban a probar la toxicidad de los componentes sino a identificarlos. Pero el título de la nota de prensa de la institución declaró: "La mayor parte de los de productos químicos del fracking no son más tóxicos que las sustancias comunes en una casa." La cobertura mediática siguió el ejemplo, y Energía en Profundidad declaró que la investigación apoyaba el  fracking como una tecnología segura.

Un estudio sostenido por el Comisionado de Salud del estado de Nueva York el 17 de diciembre, ya que el estado anunció su decisión de prohibir la explotación de gas de esquisto, debido a los posibles riesgos para la salud pública, ha desatado también la polémica. La industria llama al trabajo una "violación" de la ética de la investigación científica.

Los "activistas anti-fracking" están detrás de la letra y la revisión del estudio, dijo Brown,  de Energía en Profundidad, "ocultando sus prejuicios de la comunidad científica y el público en general."

En una declaración a HuffPost, los co-fundadores de Profesionales Preocupados de la Salud de Nueva York, el Dr. Kathleen Nolan y el Dr. Sheila Bushkin-Bediant, defendieron el estudio. Señalaron que los revisores no tenían conflictos de intereses financieros que revelar. Además, sus nombres -, así como sus comentarios - estaban a disposición del público con el informe, al igual que las afiliaciones de algunos de los autores del estudio con "organizaciones sin fines de lucro cuya misión es reducir la exposición a productos químicos tóxicos."

El "verdadero foco de esta discusión", añaden Nolan y Bushkin-Bediant , debe estar en una biblioteca de 447 estudios revisados ​​por pares creado por Anthony Ingraffea, profesor de ingeniería civil y ambiental en la Universidad de Cornell, y la organización sin ánimo de lucro,  “Médicos, Científicos e Ingenieros de Energía Saludable”.

Infraffea dijo que el hecho de que hay "muy pocas coincidencias" entre su biblioteca de estudios y la lista de Energía en Profundidad, "grita que algo está mal aquí."

Ingraffea y su equipo publicaron un informe en enero que analiza el subconjunto de documentos científicos de la industria de producción de gas de esquisto que abordan los efectos ambientales y de salud pública. Llegaron a la conclusión de que la "mayoría de los estudios indica impactos negativos."

Energía en Profundidad "intentó hacer un hueco para desacreditar alguno de esos 447 estudios revisados ​​por pares en un claro esfuerzo por distraer y desviar del peso significativo de todo el trabajo que muestra sobre la salud y otros impactos graves de la perforación y el fracturamiento hidráulico", dijeron Nolan y Buskin-Bedient.

En general, el informe de Iniciativa por la  Responsabilidad Pública encontró  que sólo 10 de los estudios presentados por Energía en Profundidad habían sido a la vez revisados por pares y estaban vacíos de vínculos con la industria. Y con algunos de los 10, dijo Galbraith, era exagerado usar solo ese tramo de investigación para dirigirlo a los posibles impactos del fracking.

Uno de los estudios, por ejemplo, fue una encuesta de oligoelementos realizados en la década de 1990 y principios de 2000, antes de iniciarse el boom del gas de esquisto.

"Esto demuestra lo importante que es tener una visión de conjunto", dijo Galbraith. "¿Dónde encaja esa información? ¿Qué es lo que dice?"

Brown de Energía en  Profundidad dijo a HuffPost que la lista de Responsabilidad Pública era una iniciativa de ataque, "de ninguna forma es exhaustiva." Cuando se le preguntó si el grupo de la industria tenía una lista más exhaustiva para recomendar, Brown respondió: "Ah, no la tenemos en este momento."



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