miércoles, 11 de noviembre de 2015

¿Por qué Sr. Rajoy?



De inquierda a derecha, Donald Rumsfeld, George W Bush y Dick Cheney





Hace unos días el diario El País adelantaba algunos fragmentos de un libro basado en los diarios que George H. W. Bush y su esposa escribieron durante sus cuatro años de estancia en la Casa Blanca. El libro gana interés periodístico si tenemos en cuenta que el ex presidente es el padre de George W. Bush, también ex presidente de Estados Unidos, y de Jeb Bush candidato a la presidencia de este país en las elecciones de 2016.

La semana pasada estuvo plagada de artículos periodísticos que en un principio recogieron las declaraciones de Tony Blair, y que adelantándose a la publicación de dichas memorias, intentaba justificar, de forma bastante pobre, los errores y aciertos de la invasión de Irak. 

Si bien Blair reconoció la posibilidad de error con dicha invasión, los focos se volvieron al ex presidente Aznar, que ha hecho del tema un capítulo innombrable, y que dio juego para que Esperanza Aguirre se “metiera en el jardín” de dilucidar si España estuvo o no estuvo en aquella guerra.

Dejando de lado las declaraciones de sainete de nuestros políticos, merece la pena destacar varios párrafos que recogía el diario el País , adelantados  por The New York Times,  y que versaban sobre dos personajes clave en el mandato de su hijo  George W. Bush, Dick Cheney y Donald Rumsfeld: 

Dick Cheney

Construyó “su propio imperio”, influyó “con mano dura” en la Casa Blanca de George W. Bush “y sirvió malamente al presidente”. 

“Tenía su propio imperio y marchó al son de su propio tambor. A mí me demostró que no se puede hacer así. El presidente nunca debería tener que preocuparse por esto”.

“Se volvió una persona muy diferente al Cheney que yo conocí. Simplemente un 'culo de hierro'. Se escondía detrás de los tipos realmente duros, los que querían pelear por todo y emplear la fuerza para abrirnos camino en Oriente Próximo”.

“El verdadero error fue dejar que creara una especie de Departamento de Estado propio. Creo que se pasaron. Pero no es la culpa de Cheney, sino del presidente”.

Cheney fue vicepresidente de Estados Unidos bajo el mandato de George W. Bush. Antes había sido Secretario de Defensa durante los últimos cuatro años de Bush padre en la Casa Blanca. Según el libro de Meacham, calculó que harían falta 17 bombas nucleares para derrotar a la Guardia Republicana Iraquí.

Donald Rumsfeld

“Rumsfeld era un tipo arrogante y seguro de sí mismo”.

“Creo que sirvió malamente al presidente. No me gusta lo que hizo y creo que perjudicó al presidente con sus posturas. Nunca hemos sido muy cercanos en cualquier caso. Pero hay una falta de humildad, de poder ver lo que piensa el otro. Al final acabó pagando por ello.

Rumsfeld fue secretario de Defensa entre 2001 y 2006, durante la presidencia de George W. Bush. Dimitió de su cargo cuando se recrudeció el conflicto en Irak. También fue jefe de Gabinete del presidente Gerald Ford durante 1974 y 1975 para ser después en el responsable del Pentágono hasta 1977.

Por nuestra parte también comentar que a estos personajes su permanencia en el poder pareció ser muy gratificante para sus finanzas personales. 

Respecto a Rumsfeld, siempre tuvo proximidad con el departamento de Defensa, incluso con la presidencia de Bill Clinton, llegando a estudiar la amenaza de los misiles balísticos por encargo de dicho presidente.

Sin embargo, un tema que movió todo tipo de noticias, algunas con razones conspirativas, vino con la gripe aviar, que provocó la inquietud mundial ante la gravedad de una hipotética pandemia y la demanda de antivirales.

La Organización Mundial de la Salud recomendó dos antivirales, Tamiflu, de la farmacéutica suiza Roche, y Relenza, de la firma Glaxo Smith Kline. 

A finales de mayo de 2005, la multinacional farmacéutica Roche declaró que la demanda superaba su capacidad de producción, y para intentar satisfacerla Roche planeó la apertura de una nueva planta de producción en Estados Unidos durante el segundo semestre de 2oo5.

Sin embargo, los fármacos vinieron a mostrar algunos efectos adversos que fueron documentados principalmente en Corea del Sur y Japón, mientras que también se puso en duda el potencial terapéutico por algunos autores.

Pero, ¿qué tiene que ver esto con Rumsfeld? El fármaco Tamiflu había sido aprobado para su indicación en la fiebre aviar en octubre de 1999 por la FDA de Estados Unidos, pero aunque Roche lo fabricaba y comercializaba, el desarrollo del fármaco y los derechos de patente se correspondían con un proyecto conjunto entre Roche y Gilead Sciences Inc., compañía de biotecnología que tuvo desde su creación y como miembro de su junta a Donald Rumsfeld y que en 1997 adoptaría el cargo de presidente de la compañía hasta que en 2001 aceptó  la vicepresidencia de Estados Unidos con la Administración Bush. En dicho momento según la revista Money le calculaban acciones por un valor de entre 5-25 mill. $,  y cuyo valor se incrementaría notablemente por el éxito del fármaco.

En cuanto a Dick Cheney, sin duda es el vicepresidente que más recoge nuestro interés. Cheney era consejero delegado desde 1995 de Halliburton, actualmente la segunda compañía más grande del mundo de servicios petroleros y la primera en servicios de fracking, y abandonó la empresa durante las presidenciales del año 2000, con un indemnización de 36 mill $. Sin embargo, ya en 2004, habría recibido casi 400.000 $ en compensaciones por parte de la empresa y siendo ya vicepresidente de Estados Unidos.

Al año siguiente,  el presidente George W. Bush firmó la Ley de Política Energética de 2005. El gigantesco proyecto de ley de la energía que incluía aspectos ventajosos para el combustible fósil,  la industria nuclear y el etanol y proporcionaba unos incentivos simbólicos para las energías renovables y la mejora de la eficiencia energética. 

Pero la parte más famosa de la ley era lo que hoy se conoce comúnmente como la  "escapatoria Halliburton ", una exención regulatoria que liberaba al fracking del cumplimiento de algunas de las leyes medioambientales más exigentes de los Estados Unidos.

Sin aquella relajación de las leyes para la fracturación hidráulica de alto volumen parecería improbable la realidad actual de Halliburton en su papel de la mayor empresa del mundo en servicios de fracking

Y volviendo ahora a España y a nuestra realidad, queda por contestar una pregunta. Si Shale Gas España defiende la inocuidad del fracking y así parece entenderlo D. Baudilio, representante de la Junta de Castilla y León en Burgos e  incluso el presidente Rajoy, con unas declaraciones a la gallega que hizo en dicha comunidad.

Si el fracking es seguro e inocuo,  ¿por qué la Administración Bush le liberó de semejante grado legal de cumplimiento medioambiental?






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