martes, 15 de abril de 2014

El ''coste'' de cuidar de nuestras vidas.




Por Antonio Ruiz de Elvira 
Catedrático de Física Aplicada. Universidad de Alcalá de Henares.

Fuente: El Mundo

Ayer se publicó el tercer informe del IPCC. El valor que tenga es el que le quieran dar los lectores, pero quiero hacer aquí una serie de reflexiones. Frenar el cambio climático, este que hasta los mas ardientes escépticos aceptan ya, implica cambiar de paradigma energético, y hacer esto exige cambiar de paradigma económico. Ambas cosas son deseables.
En España se nos esta diciendo que la situación económica mejora. Cuando se analizan esas afirmaciones se ve que lo que mejora es el juego en Bolsa. Aparece hoy en el NYT un muy buen artículo económico del Nobel Krugman (aqui algunos lo aceptaran o no al calificarlo de socialista, de ..., pero hacer esto es un esquema tribal: Lo que diga Krugman estará bien o mal en si mismo, no dependiendo de la tribu a la que se diga que pertenece). En el artículo se escribe la verdad descarnada: La Bolsa no es mas que una ruleta que juega con el dinero de otros para satisfacer el ansia de estimulo, el chute de adrenalina de los inversores. El dinero en Bolsa es un dinero de ida y vuelta, que se mantiene en el circuito y que ni siquiera sirve para que los inversores se hagan mas ricos, pues esta pasando de manos de manera continua. Es como el estúpido juego de las guerras en que estuvo metida Europa durante 1000 años, en las cuales, con pérdidas de millones de vidas y destrucción económica, trozos minúsculos de terreno (¿acciones, bonos?) pasaban de unas manos a otras para volver a las primeras, sin mas resultado que la pérdida constante de riqueza incluso para los reyes que las hacían: Bancarrota de los reyes españoles, de los franceses, de los austriacos, de los alemanes finalmente.  
Lo único que nos puede interesar del dinero es que nos permita que haya cada vez mas personas que accedan a cada vez mas servicios como educación, cultura y salud, y que disfruten de una cantidad moderada de bienes (por si se entiende mal, que no tengan en sus casas mas televisores que paredes, por ejemplo). El que haya billones de euros circulando en las alturas sin jamás producir ni un kilo de pan ni un litro de leche es algo rechazable.  Por ninguna razón moral, que son las realmente importantes, sino por puras razones económicas. Es el equivalente de riqueza tirada al basurero, o diamantes quemados en la chimenea del castillo: Es una riqueza retirada del circuito que empobrece a los ciudadanos y ni siquiera satisface a los que con ella juegan, pues no hace mas que circular pasando de mano en mano.
Ayer publiqué un análisis en un nuevo blog denominado ''El Porque de las Cosas'', en este periódico, sobre las energías solares actuales.  Muchos, entre ellos ministros de diferentes gobiernos y miembros con capacidad de decisión de diferentes partidos políticos, nos dicen todos los días ''las energías solares son inviables''. Ayer introducía el argumento de que esa inviabilidad es hoy la misma que los antepasados de estas personas señalaban para la luz eléctrica y los aviones. Si ellos se equivocaron estos, evidentemente, se equivocan de la misma manera.
Pero además, ¿Cual es el coste real de la energía solar? Imaginemos 100 millones de euros circulando por las enrarecidas alturas de las bolsas mundiales: Comprando y vendiendo empresas sin tener ni la mas remota idea de lo que esas empresas fabrican, ni de cuantos empleados tienen, ni si esos empleados van a quedar en la calle tras las compraventas. Se trata, como con la burbuja inmobiliaria, de comprar una empresa para venderla después. Como este juego no tiene fin ni mas objetivo que los chutes de tipo drogadicción, lo normal es que tras cuatro o cinco compraventas de estas la empresa ha desaparecido y el dinero jugado ha perdido valor: Se ha disipado riqueza, incluso entre los mismos jugadores de ruleta.
Esos 100 millones, dedicados al montaje de una central solar, generan empleo, y ese empleo genera mas empleo a otros niveles: los trabajadores empleados compran cosas que otros deben producir, al revés que en los juegos de ruleta de las Bolsas. Esos 100 millones generan energía, y bien mantenidas las centrales, lo hacen a lo largo de 30 o 40 años: Producen algo vendible durante mucho tiempo, revalorizándose constantemente.
No hace falta hacer muchas cuentas para ver que cualquier inversión en algo productivo es inmensamente mas rentable para todos que el mero juego de ruleta de cuatro gatos:
''¡No veas, chico, he ganado un millón de euros en dos segundos! ''
" ¡Ah! ¿Y que vas a hacer con ello, ponerlos a producir?"
"No, que va, volveré a jugar a la ruleta indefinidamente"
Un millón de euros que ni siquiera sirve al que los gana para nada mas que para seguir jugando, un millón de euros retirados de la riqueza de los ciudadanos, incluida la del mismo que juega, que los tiene ''pringados'' yendo y viniendo sin utilizarlos jamás.
Puesto que ese millón de euros produce un rendimiento nulo, ese mismo millón de euros, invertido en energía solar actual genera, sea el que sea el rendimiento de ésta, un rendimiento final infinito, el de dividir algo entre cero.
Este es un caso extremo, pero es preciso irse a los casos extremos para entender los casos medios, la realidad.
En los casos medios, todos los análisis indican que la energía solar actual es rentable. Testigo: En los dos años pasados las centrales eólicas han proporcionado la mitad de la energía eléctrica de España. En los EEUU se están instalando ya decenas de centrales solares térmicas.  Solo en España, por motivos ideológicos, se ha decidido destrozar lo que se había construido.
¡Ah, por cierto! Las centrales de gas natural (argelino) de ciclo combinado han recibido la misma subvención del Estado que las solares, y en España fue posible la electricidad y la iluminación en las casas porque el Estado pagó, durante todo el siglo XX,  directamente las presas donde las eléctricas instalaron sus turbinas generadoras.




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