domingo, 5 de marzo de 2017

Pilar Fatás advierte de que el fracking puede tener graves consecuencias para el patrimonio arqueológico






Publicado en Cadena SER
Por María Gutierrez
27 de febrero de 2017


La directora de Altamira explica en Foro SER Cantabria que es un reclamo turístico en sí misma, más allá de poder visitar la cueva original

6 meses lleva Pilar Fatás al frente del Museo Nacional y Centro de Investigación Altamira y continúa fiel a las enseñanzas de su anterior responsable, el que fuera su mentor, trágicamente desaparecido hace ahora un año, José Antonio Lasheras. Para él fueron sus últimas palabras al cierre de su intervención en Foro SER Cantabria y cómo él, sostiene que hay que avanzar, que debe quedar atrás el eterno debate sobre las visitas a la cueva original. Considera que la prioridad es su conservación y para garantizarlo hay que estar vigilante. La situación actual de 250 entradas anuales puede variar en cualquier momento. “Yo creo que esa compatibilidad pasa por la gestión del conocimiento a través del museo, a través de la reproducción, no el acceso presencial”, ha explicado Fatás. “Ahora mismo, las condiciones son las que son, 250 personas al año, pero como siempre decimos las aperturas y cierres son temporales, no podemos garantizar que esta situación va a continuar siendo así durante mucho tiempo”, zanjó la directora del complejo museístico.

Fatás, consciente de que Altamira es uno de los reclamos turísticos de Cantabria, ha explicado que genera un impacto de 36 millones de euros anuales, 558 empleos y una aportación al Producto Interior Bruto de 0,2%. Por ello el efecto llamada no está ligado a que pueda visitarse la cueva original o no, sino al “concepto Altamira en sí mismo”. Según ha explicado, su responsable, a finales de los 90, con la cueva original abierta, la visitaban 80.000 personas, ahora son más de 250.000.

Más rotunda ha sido al oponerse al uso de la fractura hidráulica en Cantabria. Considera que la utilización de esa técnica para la extracción de gas en la región perjudicaría el rico patrimonio arqueológico. Fatás ha asegurado que está en contra de esta técnica de extracción de gas no convencional que puede "poner en peligro" y desencadenar "consecuencias" en Altamira y el resto de cuevas de Cantabria.

Pero también le han preguntado por la futura explotación de la mina de zinc de Reocín, que "podría tener una boca en el término municipal de Santillana del Mar", Fatás ha dicho que desconoce el proyecto pero se ha mostrado segura de que tanto el Ayuntamiento como el Gobierno de Cantabria priorizarán la conservación de la cueva.

Ha esperado que, en caso de que algo de ese proyecto pueda poner en peligro la conservación de las pinturas paleolíticas de 40.000 años de antigüedad e Altamira, sea "modificado y frenado" pero, en cualquier caso, "nosotros estaremos vigilantes", ha enfatizado.

Hasta el momento, ha indicado que cualquier proyecto desarrollado en el área de influencia de la cueva ha sido abordado con especial cuidado y atención.

Cantabria tiene 65 cuevas de arte rupestre paleolítico de un total de 400 en toda Europa, entre ellas las que están fechadas como más antiguas, como la del Castillo, cuyos últimos estudios, hablan de 40.000 años, 4.000 más que Altamira.



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