sábado, 24 de agosto de 2013

Cuando las ideas son deseos o proyectos


Sólo hay que ver la cantidad de comentarios que ha generado en la prensa y en los medios sociales la noticia del teleférico de Vega de Pas para ver la polémica que genera.

Hay muchas cosas en ese proyecto que chocan para bien y para mal.

Empezando por las negativas, creo que todos pensamos que gastar más de 14 millones de euros en hacer un teleférico que tardaría unos 2 minutos en llegar a su destino es de locos, y más si tenemos en cuenta que a los puntos, tanto al origen como a la salida, a día de hoy se puede llegar con un 4x4  o caminando poco más de 15 minutos desde donde se deja la carretera principal.

Desde el punto de vista medioambiental, la opción de llegar al Castro Valnera era imposible por ser zona protegida, y sólo el hecho de haberlo planteado al principio ya implicaba dos posibilidades: que alguien ni se había molestado en leerse las leyes que rigen ese entorno o que alguien pensaba saltarse esas leyes a la torera.

Medioambientalmente, el teleférico, con los enclavamientos que presentaron el otro día, no supondría un trastorno si bien habría que tener claro como se iba a controlar ese volumen de gente que valoran que podría venir (casi 200.000 al año).

Lo que el otro día decía el presidente que no iba a costar un euro a los cántabros puede darse la posibilidad de que sea falso. Hasta ahora,  al menos en la licitación que se sacó para la redacción del Anteproyecto, se gastaron 68.400 euros y habrá que seguir haciendo informes previos que por supuesto ninguna empresa hará gratis. Si finalmente una empresa privada se anima a realizar el teleférico, ese dinero se compensará con los 14 millones pero si finalmente no se hace, todos esos informes acabarán en un cajón y todos nosotros, con nuestros impuestos, habremos pagado por ellos.

Centrándonos en la economía de los valles pasiegos, y en especial de Vega de Pas, ni que decir tiene que supondría una llegada de turistas (seguramente no tantos como se han estimado) que dejarían  dinero a la empresa concesionaria, pero también en los negocios de los pasiegos, los hoteles, bares, tiendas de productos típicos,... Y también se generarían puestos de trabajo. Primero durante las obras, y luego durante la concesión, unos serían directos, otros indirectos, pero todos serían bienvenidos en una población en la que la ganadería  y la construcción son una parte de sus salidas económicas, y las dos, desde hace años, pasan por momentos de crisis más acusados que otros sectores.

¿Que venga una empresa privada a montar un teleférico? ¿Aquí? En nuestra opinión es muy improbable. En primer lugar porque es difícil que alguien se embarque en esa aventura en los tiempos que corren. Y en segundo lugar, todo esto no deja de ser un sueño para algunos, una idea para otros, pero hay otros proyectos en este entorno, también de empresas privadas, que están puestos en marcha, que tienen permisos solicitados, concedidos y que han admitido que se oponga quien se oponga "ellos siguen adelante" y ya sabéis que nos referimos al fracking y a Repsol.

Si tuvieseis una empresa privada, ¿os pensaríais siquiera invertir 14 millones de euros en un teleférico en el que hay posibilidades de que lo que se divise desde ahí sean torres de extracción de gas?

Según están las cosas, a día de hoy, y si no nos unimos todos para impedirlo, es más fácil que los pasiegos vean esas torres a que los turistas disfruten de una vistas espectaculares.

Y cuando decimos que todos debemos estar en esto, no es por decirlo. ¿Sabíais que un tercio (sí, un tercio) del territorio de Cantabria está afectado por permisos para la realización de fracking?

Los pasiegos tenemos el dudoso honor de "sufrir" el Proyecto Luena que es el que está más avanzado, pero una vez se inicie este, si los otros no lo han hecho ya, irán haciéndolo unos tras otros: Saja-Nansa, Besaya, Ason, Miera, Campoo, Valderredible, Pisueña,...

Nosotros veremos las torres desde nuestras casas, soportaremos el tráfico de los camiones, respiraremos un aire contaminado, pero podremos beber agua al abrir el grifo. Por suerte, nuestros depósitos de agua se nutren de fuentes y manantiales que no se verán afectados por la fractura porque llegan de las partes altas de las montañas. Pero todos los que al abrir el grifo bebáis agua de acuíferos, como ocurre la inmensa mayoría de los pueblos, incluido Santander, tendréis agua con alta sospecha de contaminación, el aire también os llegará contaminado y todos esos que vienen a Cantabria de turismo, tal vez dejen de repetir una segunda vez cuando vean como ha cambiado el entorno de nuestra región.

¿Sigues creyendo que a tí el fracking no te va a afectar? Lo hará, seguro.

Y ahora, de vuelta a los valles pasiegos, si una gran empresa apostase por invertir 14 millones de euros para la realización de un teleférico aquí, seguro que también pelearía porque desde sus cabinas "voladoras" no se divisasen torres de extracción de gas. Y entonces, aumentarían mucho las opciones para que todos pudiésemos seguir abriendo el grifo sin preocupación.

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