martes, 11 de agosto de 2015

Ingeniería legal contra el ‘fracking’







Publicado en Noticias de Álava
Por Txus Díez
9 de agosto de 2015


A veces es mejor sentarse a pensar bien las cosas, y observar, antes de actuar sólo con el corazón y acabar metiendo la pata. En Euskadi ha ocurrido esto en lo relativo al fracking, no porque los actores políticos lo hayan querido así, sino porque las circunstancias lo han dictado de esa manera. Mientras los gobiernos de Cantabria y La Rioja prohibían el fracking en respuesta a la fuerte contestación de su mundo rural, y la oposición navarra hacía lo propio ante la impotencia de Yolanda Barcina, en Euskadi se desarrollaba un intenso tira y afloja que no hacía sino retrasar las decisiones con respecto a la fractura hidráulica. 

También en la CAV se quería hacer algo similar, un veto genérico, pero el nuevo Gobierno Vasco del PNV alertaba de que una prohibición total al fracking acabaría en los tribunales con una sentencia favorable al Gobierno central del PP, firme partidario de pulverizar la roca del subsuelo alavés para extraer gas natural. La cuestión estaba bloqueada. 

Fue el propio PNV quien gestó los primeros pasos de la llegada del fracking a Euskadi, y fue el PSE, con Patxi López de lehendakari, el que reveló a la sociedad el advenimiento de una técnica entonces desconocida por estos lares, y adornada por el gobierno socialista con la mejor de las previsiones. Euskadi, dijeron, tendría gas para 60 años. 

Desde el mismo día en que el lehendakari se hizo la ya histórica foto en Texas surgió una férrea oposición social al proyecto. Las elecciones dejaron al PSE fuera de Ajuria Enea y llegó un PNV que no decía ni que sí ni que no, que todo habría de pasar por la salvaguarda del medio ambiente, aunque en Álava la opinión de los jeltzales era bastante más beligerante contra una práctica que ahora mismo es uno de los motores de la política a nivel mundial. 

Antes, la plataforma Fracking Ez Araba había tratado de introducir el debate en el Parlamento, pero diversas trabas relacionadas con el Reglamento de la Cámara se lo impidieron, unos obstáculos que, sin que fuera ese su objetivo, fueron cruciales para el veto de facto al fracking que desde el pasado 10 de julio rige en Euskadi. La iniciativa salió adelante con el apoyo de EH Bildu, PSE y PP y la abstención de UPyD y PNV, partidario de una moratoria de cinco años. 

Para cuando la Iniciativa Legislativa Popular volvió al Parlamento, con el aval de más de 100.000 firmas ciudadanas, y se empezó a discutir sobre la misma, el Tribunal Constitucional había tumbado los vetos genéricos de Cantabria, La Rioja y Navarra, pero daba vía libre a la fórmula adoptada por Cataluña. La Generalitat salvó el conflicto de competencias modificando sus propias leyes para hacer imposible en la práctica la fractura hidráulica, pero sin prohibirla. Euskadi se miró en ese espejo y nació un texto legal que modifica la Ley del Suelo para impedir la utilización de esa técnica en suelo no urbanizable, y que cambia también la Ley de Aguas para no permitir la fractura hidráulica en zonas de acuíferos con vulnerabilidad media, alta o muy alta. El proyecto Enara, la punta de lanza del fracking en Euskadi, se topaba en su camino hacia el gas con el acuífero de Subijana. 

De hecho, la salvaguarda de esta vital reserva de agua subterránea ha sido la principal preocupación de los opositores al fracking. En principio, las tuberías por las que ha de subir el gas a la superficie llevan dobles y hasta triples revestimientos que deberían evitar filtraciones de agua contaminada, pero la mejora de la tecnología no tranquilizaba a ecologistas y agricultores. Por otro lado, la Agencia Vasca del Agua, URA, suprimió la restricción al fracking en el entorno de los humedales de Salburua en mayo de 2014, una salvaguarda que se restableció en septiembre de ese mismo año ante la reacción de los técnicos municipales y los grupos políticos del Ayuntamiento vitoriano. En esa zona 4 del perímetro de protección de las balsas de Arkaute y Betoño, concretamente cerca de Matauko, es donde se prevé levantar el pozo Enara 5 del proyecto del Gobierno Vasco para extraer gas natural mediante la técnica del fracking

Además, la nueva Ley establece la exigencia de una evaluación de impacto medioambiental estratégica y no pozo a pozo, una reclamación que desde el primer momento defendieron los opositores al fracking como garantía de protección del medio ambiente. Cuanto más gas haya bajo el suelo, más sondeos habrá que abrir, y según las primeras estimaciones realizadas, la cifra podría superar las 2.000. 

Por otra parte, la prohibición de practicar el fracking en zonas no urbanas blinda además los Montes de Vitoria, un espacio que iba a ser declarado Parque Natural hasta que el Gobierno Vasco renunció a esta figura apelando a la controversia que había despertado entre los pequeños pueblos cercanos a la cadena montañosa. ACOVI, la asociación de concejos del municipio de Vitoria, criticó duramente el Plan de Ordenación de Recursos Naturales establecido para el futuro parque, aunque se trataba de un borrador. El Ayuntamiento de Vitoria, partidario del Parque Natural, propuso modificar este documento para permitir los usos del monte y agropecuarios tradicionales en la zona, pero el Ejecutivo de Iñigo Urkullu renunció a aplicar esta figura y limitó la protección a la zona más oriental y elevada de la cordillera. 

Ahora, sin embargo, el Gobierno español ha reaccionado ante el movimiento del Parlamento Vasco anunciando un nuevo recurso ante el Constitucional, al entender que aunque no haya una prohibición expresa del fracking a nivel general, ésta se va instaurar de facto. Así, a día de hoy la situación es de incertidumbre. El Gobierno Vasco está obligado a defender una Ley en la que no cree, la decisión última ha quedado en manos de los jueces, y mientras tanto los proyectos en Euskadi se encuentran paralizados. 

En todo caso, desde el Gobierno Vasco siempre se ha defendido que para saber exactamente cuánto gas hay es necesario realizar sondeos exploratorios, los que estaba previsto perforar junto a la localidad de Subijana. La cuestión es que, tanto si los pozos son exploratorios como si se dedican a la explotación, los riesgos sobre el medio ambiente son exactamente los mismos.

La nueva Ley. El texto legal aprobado en Euskadi sigue la estela del que salió adelante en Cataluña, que en lugar de establecer una prohibición expresa y genérica del ‘fracking’ opta por vetos concretos (en zonas no urbanizables, o donde haya acuíferos). De esa forma se pretende evitar un conflicto de competencias con el Estado como el que ha inhabilitado las leyes de Cantabria, La Rioja o de Navarra. La Ley vasca salió adelante con los votos de EH Bildu, PSE y PP, y la abstención de UPyD y PNV.



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El espectáculo debe continuar: “Haga fracking ahora y pague después”







Publicado en The American Interest
7 de agosto de 2015


Esa es la estrategia que se están empleado algunas de las principales compañías de servicios petroleros de la industria de esquisto. Halliburton y Schlumberger están luchando para mantener el negocio en los EE.UU., donde muchas operaciones de fracking están dejando rápidamente de ser rentables frente a la caída de los precios del crudo. Para mantener vivo el flujo de petróleo y el potencial de ganancias (aunque sea a seis meses o años vista), las empresas están poniendo distintos parches, actuando unas veces como prestamistas,  ampliando la línea de crédito a los productores del esquisto o jugar al papel de productores al cubrir costos del capital a cambio de una participación en los pozos a perdorar.
 
Como Reuters informa , ambas compañías esperan mantener las ruedas de la industria engrasadas mientras que introducen nuevas técnicas innovadoras para encontrar formas de conseguir un beneficio incluso con el crudo por debajo de $ 50 por barril:

Las empresas de servicios han hecho estas ofertas especiales a los productores con el objetivo de lanzar la nueva línea de negocio del refracking, con el que se puede elevar la producción al trabajar con los pozos existentes.

Halliburton y Schlumberger venden el refracking como una forma barata de sumar barriles porque evita la perforación de nuevos pozos, que puede costar varios millones de dólares cada uno.

Este cambio en las tácticas llega en un momento en que las pequeñas empresas del esquisto son necesarias para el auge del fracking estadounidense y se encuentran con graves e incluso existenciales problemas. Carecen de las reservas de efectivo que sus primos mayores de las grandes petroleras y están cayendo de nuevo, y con los bancos cada vez más cautelosos para extender líneas de crédito, el panorama es desolador. "Para las empresas más débiles, podría ser muy, muy doloroso. Algunos de ellos están funcionando esencialmente de humo ", dijo Jimmy Vallee, socio de Paul Hastings, que practica fusiones y adquisiciones de energía con sede en Houston.

El Fracking para el esquisto no es barato, pero para no detener la producción la industria se debe intentar cualquier cosa y todo para mantener la producción en el mercado bajista actual.



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lunes, 10 de agosto de 2015

Lo que no sabemos sobre el fracking nos podría perjudicar







Publicado en Los Angeles Times
Por THE TIMES EDITORIAL BOARD
14 de julio de 2015 


Después de año y medio de preparación, un nuevo informe científico sobre la fracturación hidráulica en el estado de California ofrece la insatisfactoria revelación de que los científicos todavía están en la oscuridad acerca del fracking. Eso no es para denigrar el informe publicado la semana pasada  por elConsejo de California de Ciencia y Tecnología , que fue cuidadosamente investigado, escrito de manera objetiva y con base en la mejor información disponible. El problema es que la mejor información disponible es terriblemente deficiente, lo que debería hacer reflexionar a los residentes y los reguladores estatales.

El Fracking, una forma de estimulación de pozos de los petróleo y gas, utiliza previamente agua con químicos inyectada en el suelo a alta presión para abrir fisuras y extraer el crudo o el gas. Según el informe, no hay una información adecuada sobre más de la mitad de los productos químicos utilizados en el fracking, incluidos sus niveles de toxicidad y el potencial peligro para el medio ambiente y la salud pública. Esa información es importante porque las aguas residuales de las operaciones de fracking tienen que ser objeto de dumping en alguna parte, y en algunos casos terminan en estanques sin recubrimiento, la que puede favorecer el goteo hacia las aguas subterráneas que podrían utilizarse para beber, según el informe.

Las aguas residuales también podrían ser utilizadas para el riego de los cultivos, señaló el informe, y aunque se supone que tal agua va a ser tratada inicialmente, ningún organismo puede asegurar lo que sucede.

¿Cuánto de grande es el riesgo? Probablemente bajo, supuso el informe, pero no lo sabemos. Ciertamente no inspira confianza el que la falta de supervisión  de la División de Petróleo, Gas y Recursos Geotérmicos del estado permitiera que las aguas residuales de las operaciones de perforación de petróleo se almacenen en cientos de pozos que se supone que están protegidos. Los californianos ni siquiera tendrían este nuevo informe de no ser por la legislación aprobada en 2013 , que requirió al supervisor del Estado encargar y desarrollar regulaciones que requieren de extenso seguimiento y la presentación de informes sobre las operaciones de fracking.

Pero a causa de fallos de sincronización, los reglamentos salieron una semana antes de que lo hiciera el informe - no es un proceso ideal. Y aunque la agencia de supervisión del petróleo y gas está bajo una nueva dirección y se ha comprometido a aceptar las conclusiones del informe en consideración con la emisión de nuevas reglas, los californianos necesitan más - incluyendo un supervisor independiente - para garantizar que esta labor se lleva a cabo de manera efectiva.

El senador Fran Pavley (Demócrata por Agoura Hills), es el autor del proyecto de la ley del fracking de 2013, con la adición de disposiciones a un proyecto de ley existente para abordar algunas de las cuestiones en el informe SB 248, que eliminaría el uso de estanques sin forro de los residuos y reclamaría una lista uniforme de los productos químicos permitidos en el fracking. Eso es bueno en lo que toca, pero que no llega lo suficientemente lejos.

Empujar hacia adelante en la oscuridad no es inteligente. Desde hace tiempo es evidente que una nueva moratoria sobre el fracking sería lo lógico hasta que se sepa más sobre sus riesgos y beneficios. Eso es lo más razonable ahora que sabemos lo poco que lo entendemos.



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